La noche de eliminación comenzó con una “dulce sorpresa” y es que Marcos Gonzalez, Coral Ayoroa y Marko Bonifaz esperaron a Brishel, Fernando, Noelia, Alex, Gabriela, Érika y Juan Carlos sin cajas misteriosas ni campanas. Los cocineros imaginaron qué podría suceder pero finalmente el jurado terminó mostrando el desafío de la noche.
De una mesada Coral sacó un postre acompañado de una crema. “Van a preparar una tarta de manzana acompañada de una crema chantilly”,anunció la chef. La reacción de los cocineros fue inevitable porque la mayoría asumió no estar tan familiarizados con el dulce.
“Me asusto porque el dulce no es lo mío”, expresó Noelia. “No Señor por favor, si lo salado me cuesta cómo será lo dulce”, manifestó Juan Carlos, mientras que Érika en broma dijo que “sería su última noche y ya pensaba en despedirse de MasterChef”.
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Si bien los cocineros se asustaron Marcos Gonzalez describió la preparación y Marko Bonifaz añadió que no tengan miedo de darle esa “impronta personal” y que para que vean son buenos les darían la receta y 70 minutos para cocinar.