La primera vez que Marina enfrentó al jurado conquistó con su sazón tarijeña, llevando un chancao de pollo. Esta mujer comerciante de ajo y otros alimentos, en uno de los desafíos, confesó que no solo envió un video a MasterChef sino varios porque no se conformaba y allí expresó el deseo de superarse cada día.
Si bien no superó el reto del filet mignon, Marina se va con la frente en alto y agradecida por haber formado parte de MasterChef Bolivia. “Agradezco a Dios en primer lugar, a los chefs, a usted Anita, ha sido un placer compartir todo esto, estoy muy contenta, yo sé que ahorita estoy triste pero se me va a pasar”, expresó.
Anita le brindó palabras de aliento agradeciendo haberla conocido y dándole un emotivo abrazo. La cocinera, aseguró que se lleva lindos recuerdos y mucha sabiduría y aprendizaje que nadie le va a quitar. “He vivido cosas hermosas que no las voy a olvidar y que las voy a llevar siempre en el corazón”, dijo.
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Con orgullo, resaltó que a sus 60 años llegó a MasterChef y que estuvo entre los 16 mejores cocineros de Bolivia. “Me siento feliz”, expresó Marina al despedirse de MasterChef.